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Entrevistas
18/05/2005
Entrevista ao jornal
argentino Clarín: "Hay dificultades, pero mi relación con Lavagna es
esencialmente buena"
Antonio Palocci admite que hay
dificultades en la relación comercial. No le gustan las salvaguardas que
propone Argentina. Insiste en la integración.
Eleonora Gosman.
SAN PABLO CORRESPONSAL
Aunque
simpático y entrador, como todo político brasileño que se precie de tal, el
ministro de Hacienda Antonio Palocci no es un hombre que ceda con facilidad.
Palocci conoce la lucha política ya que empezó muy temprano en su vida a
disputar cargos electivos por el Partido de los Trabajadores. Pero ayer, recordó
que comparte con su colega, Roberto Lavagna, con quien se encontró hace 10 días
en Brasilia, las mismas características negociadoras: mucho debate pero nada
de imposición."Hasta porque los dos somos de origen italiano",
dijo entre risas.
El ministro subrayó que "las autoridades brasileñas no apuestan al
atraso de la Argentina, todo lo contrario". Y describió su nivel de diálogo
con Lavagna como "sereno y muy positivo. Mi relación con el ministro es esencialmente
buena", subrayó.
Ayer fue una de las escasísimas oportunidades en las que el ministro conversó
a solas con medios argentinos.
—¿Por qué tanto misterio alrededor de su encuentro con Lavagna?
—Con el ministro tuvimos en Brasilia una larga reunión sobre temas de
comercio. El ratificó que continúan las dificultades en la relación comercial
bilateral y que éstas no se pueden tratar sólo como acuerdos puntuales entre
sectores privados.
—O sea que Lavagna ratificó la necesidad de salvaguardias. ¿Cuál fue su
respuesta?
—Nosotros reconocimos que existen dificultades; pero sugerimos no usar
mecanismos de salvaguardia, porque creemos que son contrarios a la profundización
del Mercosur.
—Para resumir, Brasil volvió a vetar el planteo argentino...
—Nosotros damos nuestra opinión; pero no vetamos. El veto hace imposible el
diálogo.
—Otra polémica con Argentina fue causada por el protagonismo regional de
Brasil. ¿Es así?
—Nosotros queremos ser activos en el proceso de integración. Lo que pretende
nuestra política externa es evitar que Brasil de la espalda a América del Sur.
Tenemos una mirada muy atenta a nuestro continente porque es donde vivimos y
donde tenemos más oportunidades. Pero creemos que el gobierno brasileño tuvo
una actitud cuidadosa en la relación con la Argentina, con quién queremos
compartir liderazgos. Es un juego final en que todos ganan.
—¿Usted cree posible el "todos ganan"?
—Hemos dicho que es preciso una acción común en terceros mercados. La
industria brasileña y la industria argentina tienen que mirar el mundo. Porque
si solo nos ocupamos de las disputas bilaterales, vamos a perder en el comercio
mundial. Y ahí sí que nadie contemporiza: en el mundo hay una guerra comercial
que no tiene impasses. Es una guerra con perdedores y ganadores. Y nosotros
queremos estar junto con Argentina para ganar.
—Brasil parece una aspiradora de inversiones productivas. Y en Argentina
dicen que es porque aquí se las subsidia...
—Nosotros lo discutimos con Lavagna y mostramos los instrumentos que tenemos
para atraer inversiones. Pienso que ahora se aproxima la solución, ya que
Argentina completa la reestructuración de su deuda y sobre todo exhibe un
robusto superávit fiscal, que es lo que da confianza a los inversores. Con la
UIA conversé lo siguiente: en vez de ocuparnos de disputar las inversiones
externas hay que revalorizar las inversiones mutuas de Argentina en Brasil y de
Brasil en Argentina. Sin duda, eso es lo que más va a traer a los inversores de
afuera.
—¿Vio algún cambio en el FMI respecto de la Argentina?
—El Fondo tuvo una postura dura en relación a las negociaciones. Pero el
ministro Lavagna tiene una carta de triunfo que es el robusto superávit fiscal.
El tema es conseguir un ambiente en que el Fondo respete la autonomía del país
en el trazado de las políticas. En ese caso, el apoyo es positivo. En cambio no
es tan positivo cuando el FMI cree que puede definir mejor que las autoridades
del país cuáles son las líneas económicas.
—Algunos lo incluyen a usted en el ala dura del gobierno de Lula respecto
de Argentina ¿Es así?
—No hay ala dura ni blanda en el gobierno. Hay ministros, como Luiz Fernando
Furlán, de Desarrollo e Industria, y Roberto Rodrígues, de Agricultura, que
son más polémicos. Pero eso ocurre porque ellos mismos son líderes
empresariales. Es natural entonces que aparezcan tensiones: siempre los
empresarios quieren vender mucho y comprar poco. En cambio en Hacienda (el
ministerio de Palocci) buscamos entendimientos.
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